disonancia cognitiva

Disonancia cognitiva: cómo explicamos el autoengaño

Muchas veces se da por sentado que las personas se comportan de forma racional por el hecho de ser capaces de razonar, es decir, que las acciones que realizan están basadas en conclusiones ajustadas a la razón y reglas de la lógica. Pero no, lamentablemente no siempre es así, pues sucede que ciertos momentos de reflexión son pura fachada, pues en muchos de ellos existe una excusa que se pone por encima del proceso de decisión tomado, aunque sin ser del todo conscientes de ello.

Y de esto va la Teoría de la Disonancia Cognitiva desarrollada por el psicólogo social estadounidense Leon Festinger, en la que supone que las personas intentan mantener la máxima consistencia y congruencia internas sobre sus creencias e ideas que, con el tiempo y la experiencia, han ido poco a poco interiorizando a través de sus acciones.

Y ahora desarrollemos concisamente la definición de este concepto de disonancia cognitiva y que implicaciones puede tener en nuestras vidas, además de algunos ejemplos y posibles procesos de resolución.

Definición de Disonancia Cognitiva

Leon Festinger defendió la idea de que las personas tienen una tendencia y necesidad a hacer que sus creencias, conductas y actitudes resulten coherentes entre sí, a fin de que se eviten contradicciones entre ellas, y de esta manera no se generen sentimientos de incomodidad o molestia internos.

Esta teoría ha sido estudiada ampliamente y su efecto puede concretarse como esa incomodidad, ansiedad o malestar que experimenta una persona cuando sus creencias o actitudes entran en conflicto con sus acciones y comportamientos. Este malestar puede producir cambios en las conductas de las personas o, incluso, hacer que defiendan sus creencias o actitudes mediante autoengaños, y todo ello para reducir el malestar.

Las personas que sufren disonancia cognitiva intentan aliviar dicho malestar explicando forzadamente las cosas o rechazando aquella información nueva que contradiga sus creencias anteriores. El impulso con el que se trata de resolver esta disonancia se denomina “Principio de la Consistencia Cognitiva”.

Es importante puntualizar que la disonancia cognitiva no aparece automáticamente por tener creencias contradictorias entre ellas, sino que además de identificarse la existencia de esas contradicciones internas, se ha de sentir las molestias y malestar que tal razón le provoca.

Dado que las personas no tenemos la misma tolerancia a la incertidumbre y a las evidencias de inconsistencia, no todas las personas experimentamos los mismos grados de disonancia cognitiva. Algunos factores que afectan al nivel de disonancia que experimenta la persona son:

  • El tipo de creencias: las creencias más personales llevan a una disonancia más alta.
  • El valor de las creencias: las creencias a las que las personas les tienen mayor respeto causan mayor disonancia.
  • El tamaño de la desigualdad: Una mayor disparidad entre las creencias contradictorias causará más disonancia.

Efectos de la disonancia cognitiva

Las personas que experimentan disonancia cognitiva pueden sentirse ansiosas, culpables, avergonzadas, y como consecuencia tienden a ocultar sus comportamientos o creencias, a racionalizar sus creencias/acciones, a evitar el acceso a más información que va contra sus creencias, a alejarse de ciertas conversaciones o debates, etc.

La disonancia también puede hacer que algunas personas lleguen a cambiar sus comportamientos para que coincidan con sus creencias, de manera que este cambio les proporcione la oportunidad de revisar sus valores y comportamientos para lograr una sana consistencia cognitiva.

efectos de la disonancia cognitiva

El ejemplo de los fumadores

Fumar sabiendo que es malo para la salud produce un estado de disonancia entre dos pensamientos: “debo estar sano” y “fumar perjudica mi salud”. Pero en vez de dejar de fumar o sentirse mal por seguir fumando, estas personas buscan justificarse con mensajes tales como “de algo hay que morir” o “de qué sirve vivir mucho si no se puede disfrutar de la vida”.

Este es un ejemplo claro en el que se muestra que las personas reducen la disonancia cognitiva distorsionando la información que reciben. Las personas no quieren escuchar cosas que les creen un conflicto con sus creencias y valores, como los fumadores que ignoran las advertencias del tabaco en el paquete.

Otro ejemplo de disonancia cognitiva: la infidelidad

La mayoría de las personas piensan que no serán infieles a sus parejas, y que tampoco quieren sufrirlo en sus propias carnes y, aun así, algunos llegan a serlo. Sin embargo, cuando una persona lleva a cabo acto de infidelidad, suele justificarse echando la culpa al otro miembro de la pareja con pensamientos tales como: “pasa más tiempo con otras personas que conmigo”, etc. Y lo hacen porque el pensamiento de haber sido infiel (y que muchas ocasiones se asocia a ser mala persona) puede ser muy doloroso.

como resolver la disonancia cognitiva

Cómo resolver la disonancia cognitiva

La disonancia cognitiva se puede gestionar de las siguientes formas:

  • Rechazando o evitando información contradictoria.
  • Devaluando o descartando conocimiento contradictorio.
  • Limitando la exposición a nueva información que se contradice con las ideas interiorizadas.

Por ejemplo, una persona muy concienciada con los animales y su bienestar podría reducir la disonancia cognitiva, y por tanto el malestar que experimenta, dejando de consumir carne. Esta forma de reducir el malestar puede ser el más efectivo, pero también es el cambio más difícil de realizar.

En general, solucionar las diferencias que hay entre creencias contradictorias, o entre creencias y comportamientos, es una manera eficaz de solucionar la disonancia cognitiva, y con ello su malestar, y de mejorar el crecimiento personal.

En resumen…

Tras haber “analizado” el concepto de Disonancia Cognitiva, haber puesto ejemplos y esbozado sus principales efectos, podemos afirmar que todas las personas hemos estado, estamos, o estaremos afectados alguna vez, en mayor o menor medida, por este fenómeno que tanta importancia tiene en la toma de decisiones de cada persona.

Aunque esta disonancia pueda tener efectos negativos, también puede ser positiva de cara al cambio al que nos invita. Por ejemplo, decidir dejar de fumar para dejar de maltratar a nuestra salud, o contenernos ante el deseo inmediato de llevar a cabo una infidelidad y permitirme valorar la situación y tomar las decisiones que necesite tomar por difíciles que sean pero que a la larga puede que me hagan sentir mejor.

Por ello, a través de las creencias y comportamientos que son contradictorios, las personas pueden decidir resolver su disonancia bien cambiando sus hábitos o bien haciendo que sus comportamientos coincidan con sus creencias racionales.

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